Viajar a Ámsterdam en pocos días

I love Ámsterdam

Ámsterdam es una de las capital europeas más atractivas de Europa. No tiene la belleza arquitectónica de Viena, ni la nostalgia que desprende Praga, ni siquiera el romanticismo de París o la historia de Roma, y aún así, sigue siendo uno de los destinos más solicitados para estancias cortas, y sobre todo, en puentes. ¿Por qué?

La capital holandesa es, sin duda, una de las ciudades más diferentes que he visto hasta ahora. Su particular desarrollo urbanístico la ha dotado de un carácter casi único en el mundo, pues Ámsterdam ha crecido como ciudad en torno a sus canales. Éstos se fueron ampliando en círculos concéntricos a medida que la ciudad iba creciendo y eso permitió que muchos de sus barrios se diferenciaran unos de otros, cada uno con sus aires propios y su particular idiosincrasia.

Es Ámsterdam además una ciudad muy liberal y cosmopolita donde podrás encontrarte gentes de todo tipo y culturas, donde se vive y se permite vivir sin tapujos ni críticas, donde se pueden ver comportamientos que en países mucho más tradicionales como España se podría ver cuando menos «extraño». Ahí tenemos su famoso «Barrio Rojo«, tan turístico, pero tan controvertido para los que llegan de fuera.

No es una ciudad excesivamente grande para lo que podría esperarse de la capital de un país. Tanto es así que tres días o cuatro pueden bastar para conocer todas sus atracciones principales y callejear sanamente por ella. A ello contribuye su plano urbanístico, sus buenos transportes (cuentan con buses y tranvías que te llevan a casi todos lados), y lo cómoda y fácil que resulta orientarse en ella.

Crucero por los canales de Ámsterdam

Crucero por los canales de Ámsterdam

Por lo general suelo aconsejar hacer el primer día un minicrucero por los canales. Es el mejor modo de tomar contacto con la ciudad y de respirar su ambiente. Eso os ayudará también a relajaros y desconectar de la agitación del vuelo y el movimiento del aeropuerto. Uno de estos cruceros suele durar entre 45 minutos y una hora, aunque los hay también con almuerzo o cena incluida, o incluso con un aperitivo, en cuyo caso suelen durar el doble.

A partir de ahí os animo a andar la ciudad, empezando por su principal lugar, la Dam Place, una amplia y concurrida plaza donde se reúnen no solo los muchísimos turistas, sino también la genta joven de Amsterdam. en torno a ella se encuentran algunos de los principales lugares de visita de la ciudad: el Palacio Real, el Museo de Cera de Madame Tussaud o la Nieuwe Kerk (la Iglesia Nueva). De esta plaza sale la comercial calle Dam, la Damrak, que lleva hasta la monumental estación de tren, y la no menos comercial Kalverstraat, donde se encuentra escondido el silencioso Begjinghof, el barrio privado de las antiguas beguinas.

Concéntricamente, alejándonos del centro, nos encontraremos los canales Singel, Herengracht, Keizersgracht y Prinzengracht, y desde ellos podremos alcanzar otros sitios ineludibles de visitar, como la casa de Ana Frank, la Oude Kerk y su carrillón, o el barrio de los Museos y el magnífico Vondelpark, el gigantesco pulmón verde de Ámsterdam.

Y si hablamos de los alrededores de Ánsterdam, en excursión, os recomendaría sobre todo la que os llevará a Marken y Volendam, y que incluye, según el tour que escojáis, la visita a Zaanse Schans, el pueblo de los molinos.

Como os digo, los puentes son momentos especiales e indicados para conocer la ciudad. Hay muchos viajes organizados de 4 días / 3 noches, e incluso algunos de ellos los combinan con la cercana capital belga, Bruselas.

Podéis ver todos los viajes que os ofrecemos en Top10Hoteles.com a continuación:

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