Londres en 4 días

Westminster y el Big Ben

¿Se puede visitar Londres en cuatro días? es una pregunta que suelen hacerme a sabiendas de que la capital inglesa es una gran ciudad donde las distancias se convierten en el principal obstáculo en los viajes de corta duración.

La respuesta es sí, claro. Cuatro días son más que suficientes para hacernos a la idea de cómo es Londres, para adaptarnos a su ritmo de vida y captar la esencia de una ciudad cosmopolita, animada y muy elegante. Sin embargo, la premisa indispensable es que, como en cualquier viaje, a menor tiempo a nuestra disposición, mejor organizado deberemos llevarlo.

La organización en Londres debe pasar por elegir bien los lugares turísticos que queremos visitar tanto en la ciudad como en los alrededores, teniendo en claro que no todos pueden verse, no solo por las distancias que lo separan sino porque en muchos casos hay que soportar largas colas, como en el Museo Británico o en el Museo de Cera de Madame Tussaud. Una vez claro qué lugares visitar, debemos trazar nuestra ruta del modo más eficiente posible, estudiando para ello los transportes de la ciudad.

El primer día se puede usar para situarnos en la ciudad y hacer una visita panorámica de la misma, no en los clásicos citybuses, sino intentando, en la medida de lo posible, hacer la ruta a pie.

Londres cuenta ni más ni menos que con 33 distritos de modo que conocerlos todos es imposible. Los más turísticos son los distritos de Whitehall y Westminster, los que más atracciones congrega y el que primero os recomiendo visitar si es vuestra primera vez en la ciudad. Entre esas atracciones están el Big Ben o la Abadía de Westminster, prácticamente uno junto al otro. Una vez visitados ambos os recomiendo dirigir vuestros pasos hacia el puente sobre el Támesis, cruzarlo y pasar junto a la London Eye, la gran noria, en el distrito de South Bank. Si seguís andando junto a la ribera del río podréis llegar al teatro Nacional y un poco más allá, en Southwark, al Globe Theatre, históricamente relacionado con la vida y obra de William Shakespeare, desde donde podéis volver a cruzar el río por el Millenium Bridge en dirección a la catedral de St. Paul, nuestra siguiente visita.

Puente de la Torre de Londres

Puente de la Torre de Londres

De este modo estamos ya en el siguiente distrito, el de la City, la zona del distrito financiero pero también de monumentos como la Catedral, la Torre de Londres y el Puente de la Torre.

Para ir de la Catedral a la Torre de Londres os recomiendo tomar el metro que os dejará casi al lado pues está bastante alejado del centro. La visita a la Torre de Londres os llevará un par de horas, y al lado justo tenéis un embarcadero donde podréis cerrar el día haciendo un minicrucero por el Támesis de vuelta al puente de Westminster.

El segundo día lo podemos emplear para recorrer temprano los jardines de St. James Park y ver el Palacio de Buckingham. Desde allí hay un agradable paseo por The Mall, una gran avenida, que nos llevará bajo el Arco del Almirantazgo hasta Trafalgar Square, donde se encuentra la National Gallery. Si la visitáis se os irán un par de horas mínimo, pero si queréis seguir el recorrido, os recomiendo visitar Charing Cross, una calle repleta de antiguas librerías y dirigiros hacia la animadísima Covent Garden, repleta de tiendas de todo tipo. Cerca está el distrito de Bloomsbury que en tiempos fuera zona de escritores y artistas. Allí se encuentra el Museo Británico.

Hyde Park

Jardínes de Hyde Park

Dejamos para el tercer día la zona de Regent’s Park y Marylebone, donde se encuentran entre otros el Museo de Cera de Madame Tussaud y el Museo de Sherlock Holmes, y sobre todo, la zona de South Kensigton donde está el gigantesco Hyde Park y exquisitos lugares como el Royal Albert Hall o el monumento Albert Memorial, además del Palacio de Kensington.

El cuarto día os recomiendo hacer una excursión a los alrededores pues probablemente estéis agotados de moveros de un sitio a otro por la ciudad. Entre las excursiones que más se suelen hacer está la de Stonehenge, la del Castillo de Windsor o la visita a las cercanas localidades de Stratford upon Avon, ciudad que vio nacer a Shakespeare, o a Oxford.

Castillo de Windsor

Castillo de Windsor

Los puentes, tanto de octubre como de diciembre o mayo, o el fin de año, pueden ser momentos idóneos para pequeñas escapadas de tres, cuatro o cinco días a Londres, una ciudad que todo buen viajero debe conocer en algún momento de su vida.

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